Año tras año aumenta el número de fallecimientos por fuego, siendo más del 90% por asfixia, causada por la intoxicación del aire: GASES Y HUMOS.
Miles de incendios anuales podrían haberse evitado o limitado su propagación con una serie de sencillas medidas de prevención.
¿Cómo puede un incendio llegar a adquirir grandes proporciones?
En los primeros momentos de la vida del fuego se producen los dos elementos más peligrosos:
- EL AIRE CALIENTE: rápidamente comienza un efecto imparable de subida de temperatura, lo que facilita la formación de nuevos focos de incendio y la propagación en los materiales.
- EL HUMO Y LOS GASES NOCIVOS: irrespirabilidad de forma instantánea del aire, propagándose en todas las direcciones. De una primera dirección vertical, tras encontrar el primer obstáculo comienza a descender y contaminar las zonas más bajas. Los gases tóxicos de los humos provocan asfixia. La opacidad y la dilución de los humos crean pánico e impiden localizar las salidas de emergencia.